[239] También solían pedir el fénix empanado, o cosas poco menos imposibles, bien que por broma y regodeo, los que comían en ventas y mesones. A los ejemplos que transcribe el señor Bonilla podrían añadirse otros, éste, verbigracia del Entremés de los invencibles hechos de Don Quijote de la Mancha, compuesta por Francisco de Ávila, publicado en 1617, y reimpreso en 1905 con prólogo y notas de don Felipe Pérez y González:

«MUJER. Estánme echando todos bernardinas,
pidiéndome imposibles por momentos.

VENTERO. ¿Qué os piden, por mi vida?

MUJER. Disparates:
los átomos del sol, el ave fénix,
y la leche de todas las cabrillas

VENTERO. ¿No veis, mujer, que aqueso es regodeo,
y siempre se acostumbra por las ventas
echar pullas a todos?»

[240] Regoldano se dice del fruto del castaño silvestre, a diferencia del que da el injerto, que es mejor. Vélez aplica estos adjetivos al hechicero en sus respectivas cualidades de astrólogo y nigromante.

[241] Alude Vélez a algunos pasajes bíblicos, tales como éstos: «Adprehendens autem David vestimenta sua scidit, omnesque viri qui erant cum eo (II Reyes, I, 11).—Quæ cum audisset Ezechias rex, scidit vestimenta sua....» (II Reyes, XIX, 1).

[242] El besar las manos era obligado principio en todo mensaje verbal. Así comienza el suyo a don Quijote, en la cueva de Montesino (II, 23), la compañera y emisaria de Dulcinea: «Mi señora Dulcinea del Toboso besa a vuesa merced las manos, y suplica a vuesa merced se la haga de hacerla saber cómo está....»

[243] El señor Bonilla corrige comission donde la edición príncipe dijo comisson, y no corrige, cuatro palabras después, comissionario donde la propia edición dice comissonario.

[244] Demonios a las veinte, como correos a las veinte, que eran los que habían de andar veinte leguas cada veinticuatro horas. En el pleito entre Salvador de Toro y Pedro de Isunza, proveedores de las galeras reales, hay una certificación de Diego de Ruy Saenz (Puerto de Santa María, 8 de marzo de 1593) referente a haber despachado «tres correos, los dos a la ciudad de malaga y el otro a la villa de madrid, a las veynte leguas». (Archivo General de Simancas, Expedientes de Hacienda, leg. 516.)