Los agricultores prefieren efectuar sus siembras cuando la luna está en cuarto menguante; en la creciente dicen que las plantas se van en ramas y hojas y dan poco fruto.
Las cosechas las hacen en luna nueva o llena, con la idea de que entonces se obtienen frutos grandes y pesados.
Los brujos, tampoco actúan cuando la luna brilla en el firmamento con majestuoso resplendor: esperan que ella se esconda y la obscuridad cubra la tierra, para entregarse a sus operaciones ocultistas.
Para el indio no hay propiamente sino tres estaciones: Jallu-pacha, tiempo lluvioso en que germinan las plantas; Juipfi-pacha, o thaya-pacha, tiempo de heladas y fríos, en el que cosechan y hacen chuño, y lupi-pacha, el estío. A esta última estación le dan también el nombre de Auti-pacha, tiempo seco, dividiéndola en dos períodos: Jaccha-auti, que es por Corpus Christi, hasta dos meses después, y en jiskca auti que comprende los meses de Septiembre y Octubre. Dan la misma denominación de auti-pacha, al tiempo de hambre. Al equinoccio, llama arumampi urumpi chicasiri pacha, es decir, tiempo de igual duración en la noche y en el día.
Cuando la luna nueva se presenta con los cuernos encendidos, color fuego, dicen que el mes será seco y caluroso, si pálidos y planteados, que será lluvioso.
No debe lavarse la ropa sucia en menguante porque se deshila, agujerea o envejece prematuramente.
Los cabellos crecen cuando se lava la cabeza en cuarto creciente.
La madera de los árboles cortados en la creciente se apolilla pronto.
Para que no falte dinero en el bolsillo, hay que mostrar medio real a la luna nueva, apenas sale y se la ve, diciéndole: luna hermosa llena mi bolsa, y conservarlo a todo trance y no gastarlo en el mayor apuro.