La ropa no hay que tratar con torpeza, porque no sabe comer para que tenga resistencia.


Capítulo V
En viajes y en caminos

I.—Cómo se formaban y funcionaban los chasquis en el imperio incaico.—Los tambos y postas.—Abusos que existían en estos establecimientos.—II.—Preocupaciones de los postillones en los viajes.—III.—Preparativos de los indios para viajar; en el camino, sus entretenimientos; robos y manera de encontrar lo sustraído; su amor a los animales y a la naturaleza.—IV.—Invocaciones a los Achachilas.—La Apachita.—Culto de las piedras y de los ríos.—V.—El regreso.—La fiesta del huiskju jaraka.—Resistencia de los nativos para los viajes y carreras.

I

En el imperio incaico existían peatones especiales, con el nombre de chasquis, encargados de trasmitir con la mayor rapidez los mensajes de los gobernadores al Inca, o los de éste a aquellos, y también de conducir sobre sus espaldas alguna cosa que el Inca pidiese y la necesitase de inmediato. Según el P. Morúa, los chasquis constituían una casta especial, «y el primero que encontró y mandó que hubiese de estos Chasquis y Correo, fué el famoso Rey y Señor Topa Inga Yupanqui, y puso casas y también aparte para los dichos Chasquis todo el abiamiento necesario y el que no corría bien la posta y era haragán, le quebraban las piernas, y a sus hijos les criaban solo con panca, que significa maíz tostado, y sin que bebiesen más que una vez al día, y los probaban a ver si eran ligeros y prestos, para el propósito, y si no lo eran, les daban el mismo castigo, y así toda esta casta de Chasquis era de indios muy prestos y ligeros y que había entre ellos indios que alcanzaban una vicuña y le corría, y aun la pasaba con harto trecho de ventaja».[22]

Las casas de los chasquis se hallaban situadas de trecho en trecho, a la distancia de cinco millas una casa de otra, y en cada casa había cuatro indios, vestidos con uniformes especiales que servían durante un mes, pasado el cual iban a descansar a las casas que habían construído con ese objeto, en donde se les daba de comer y y se les proveía de todo lo que necesitasen de los depósitos del Inca, siendo reemplazados en su puesto por otros de la misma casta. Estos chasquis gozaban entre les indios de muchos privilegios y deferencias y sus mujeres e hijos eran atendidos por cuenta del Estado. No tenían más ocupación que la de caminar en la forma enunciada, estando relevados de todo otro servicio o faena pública.

Además, en toda la longitud de los caminos y a la distancia de cuarenta a cincuenta leguas, se habían establecido posadas o tampus, provistas de toda clase de recursos tomados de la hacienda del Inca, y destinadas para alojar al soberano y a su comitiva, o a los que viajaban con carácter oficial.