Para que sane por completo hay que darle de beber, en leche, la ceniza de un mechón de sus cabellos.

El niño tiene hambre voraz e insaciable cuando tiene que morir uno de sus padres, con cuyo fallecimiento se le calmará.

Sobre la cabeza del niño no debe ponerse plato, fuente ni objetos cóncavos, porque se entorpece su crecimiento y se hace de pequeña estatura.

III

En la época del celo, dicen que el lagarto lleva atravesada en la boca un pedazo de paja, y sigue así a la hembra. El amante desdeñado deberá apropiarse de esa paja y envolver con ella un cabello de la mujer deseada y logrará que ésta cambie inmediatamente de sentimientos hacia él, haciendo que su aversión se trueque en ardiente amor y se le entregue por completo.

La mujer que no quiere ser abandonada por su amante le da en alguna bebida la sangre de su menstruación.

Para que la pasión se torne en odio, ingieren en alguna bebida, partículas del excremento de la persona que se quiere hacerla aborrecer y la dan a la que deba experimentar el cambio.

El cariño de una mujer también se obtiene poniendo bajo su cama ciertos amuletos, formados de plumas, conchas o piedras de color que se envuelven, en alguna especie suya.

La mujer que se halla acosada por un hombre, puede librarse de ser poseída por éste, con sólo partir o doblar el topo o prendedor con el que se asegura el manto, o tenerlo en la mano envuelto en un extremo de él; con esto hará que los bríos de su perseguidor desfallezcan y se muestre repentinamente impotente para abusar de ella.

No debe contraerse matrimonio el día domingo, para que no abunden las desgracias en el nuevo hogar.