El que toma el sobrante de un líquido, que queda en el vaso, sabe los secretos de quien la ha dejado.

Cuando el hombre sirve platos de comida en la mesa, siguen con hambre los concurrentes. Para que queden satisfechos, es necesario que les distribuya la mujer.

No se debe señalar con el dedo en cuerpo propio el lugar en que recibió otro una herida causada por alguna arma blanca o de fuego, porque puede repetirse en el mismo sitio el hecho.

No hay que mirarse de noche en el espejo porque suele mostrarse el diablo.

Cuando se golpea el rostro, tampoco debe mirarse inmediatamente en el espejo, porque sale el cardenal con mayor fuerza.

El viudo o viuda, son los únicos que pueden limpiar el hollín de las cocinas, porque cuando lo hace un soltero o soltera, se augura que en el matrimonio que realice, nunca conservará con vida a su consorte.

Los cabellos de la mujer comienzan a caer cuando los manosea el hombre.

La mosca penetra en la copa de licor, cuando el que deba servirse tiene que embriagarse.

Quien pasa por debajo de una escalera tendrá algún disgusto doméstico.

Para evitar los brujeríos, aconsejan ponerse las enaguas al revés los días martes y viernes.