[25] Es común en estos casos ver al indio caminar 50 kilómetros en tres horas.

[26] Esta es la palabra con que en aymara se designa propiamente la preñez de la mujer. Huallkke, corresponde a la hembra de los animales.

[27] Larilari: Gente de la puna que no reconoce casi que, cimarrones. Vocabulario del padre Ludovico Bertonio Edición Platzmann pag. 191. Probablemente se le ha aplicado este nombre por considerar un espíritu vagabundo y rebelde, el que daña a los niños.

[28] Historia antigua del Perú, por Sebastián Lorente. Lima, 1860, pag. 77

[29] Historiadores primitivos de Indias.—Colección dirigida e ilustrada por don Enrique de Vedia.—Tomo II.—Madrid 1900, pag. 443.

[30] Los Comentarios reales de los Incas.—Libro II. Cap. XIX.

[31] A semejanza de los mestizos que llaman a la esposa mi mujer, los indios casi no usan las palabras ayno y aynoni sino que las han reemplazado con el de chachaja, que quiere decir literalmente mi hombre, refiriéndose al esposo y huarmija, mi mujer, tratándose de la esposa. A la concubina se dice tahuakoja, mi moza, o uñtathaja, mi conocida, y al amante huaynaja, mi joven. La dulce palabra sipasi está en desuso, y tanto ésta como las de ayno o aynoni las emplean sólo en sus cantares, o en comarcas apartadas que mantienen escaso trato social con pueblos de otra índole.

[32] Con la denominación de tollkas, se comprende también a las personas que se distinguen por sus obsequios y familiaridad con los novios o alfereces. Laris y tollkas, son las categorías de importancia que actúan en todas las fiestas indígenas.

[33] Párrafos tomados del artículo «La Chola» por Carlos Varas.—[Mont Calm].

[34] Descripción del Perú, pag. 101.—Esta obra se atribuye a Tadeo Haenke y bajo este concepto se la ha publicado en Lima. Groussac demuestra que no pertenece a Haenke, sino a Felipe Bauzá, uno de los oficiales que con Malaspina, realizó el viaje alrededor del mundo.