—No quiero responder a usted.

Elena parecía enfadada y volvía la cabeza para no verme.

—Si me responde usted, le devolveré la carta.

—Sí, es esa señorita.

Cogió la carta, que le devolví, y se apresuró a meterla en el sobre.

—¿Qué quería decir ese «pero» que ha borrado usted?

—Eso no tiene importancia, puesto que lo he borrado.

—Quisiera saber qué tiene usted que reprochar a esa amable persona.

Elena me miró con fijeza.

—¿Le interesa a usted mucho esa amable persona?