5.º año. Psicología y Lógica.—Elementos de Física y nociones de Química.—Nociones de Historia natural.—Ejercicios prácticos de Retórica y poética.—Religion y Moral.

En Puerto-Rico se emplean dos, tres, ó mas años en la Latinidad; concluida esta, empieza la Lógica, que dura otro año; sigue la Física[1], y en el tercero la Ética y Metafísica. Las Matemáticas, nociones de Química y la Geografía se estudian tambien en algunos de estos años, y sin ser obligatorio.

[1] Gracias á los desvelos y sumo desinterés del Dr. D. Rufo M. Fernandez, hay un gabinete de Física esperimental, y un laboratorio de Química que regaló dicho Sr. á la Sociedad económica de Amigos del país.

Faltan por consiguiente la Historia, Retórica y poética, Historia natural y ejercicios prácticos de Retórica y poética; muchísimo mayor es el defecto en cuanto á los profesores.

Para desempeñar las cátedras de Filosofía se necesitan doce profesores por lo menos, cuando en el colegio de Puerto-Rico, sino fuera por las clases que sostiene la Sociedad económica de Amigos del país, solo habria dos de Latinidad y otro para el resto de la Filosofía. ¿Cómo es posible que uno solo pueda cargar con peso tan enorme? No es estraño que, al presentarnos en las universidades de la Península, se rian de nosotros y de nuestros certificados los que con mucha razon ven en la Filosofía el fundamento de todas las carreras literarias.

No pueden un médico ni un farmacéutico serlo completos sin algunas nociones de Historia natural; así como tampoco un abogado ni un teólogo pueden ser buenos oradores sin el conocimiento de la Literatura. Toda mi vida recordaré con pesar lo que sufrí al graduarme de bachiller en Filosofía. El catedrático llamado entonces de Literatura me dirigió una pregunta que no entendí, y tuve que confesar ruborizado que en mi país no se enseñaba....

Acabaré los estudios de la Isla hablando de la Farmacia, que se cursa tambien en ella (ignoro el como) y puede ejercerse en todo el país mediante un certificado que da la Subdelegacion de dicha facultad. Este certificado, título ó como quiera llamarse, puede igualar á jóvenes que en su vida han visto un gabinete de Mineralogía, ni un jardin botánico, ni otras muchas cosas, con hombres que en Europa han asistido siete años á estos sitios, y que, como suele decirse, «han gastado los bancos de las universidades.»

Pasemos á los estudios de la Península. Despues de haber invertido un padre sumas considerables durante cuatro ó cinco años, y cuando su hijo ha concluido la Filosofía, es preciso, si se dedica á la Jurisprudencia ó á la Medicina, que continue sus estudios en la Península; sobrevienen nuevos y grandes gastos para la familia, pero el cariño paternal todo lo allana, y al cabo de un par de meses se halla en Madrid, Barcelona ó Cádiz el aspirante al Bachillerato en Filosofía. Preséntase en la Universidad provisto de todos sus documentos; el Secretario los examina, y á cada párrafo, á cada punto, á cada frase menea la cabeza de un modo harto significativo para el pretendiente; porque en él puede comprenderse la respuesta que á mí me dieron el dia de aquel primer fallo. «No hay americano que traiga sus papeles en regla, y que haya estudiado todo lo que previene el plan de estudios. V. no puede graduarse.»

Cualquiera comprenderá la posicion nada agradable en que estas palabras colocan á un jóven sin edad ni esperiencia para oirlas con calma. Empiezan entonces las súplicas tanto de palabra como por escrito; quien recurre al Rector, quien al Gobierno de la nacion, y entre unos y otros pasa un jóven los peores dias de su carrera, hasta que por quitárselo de encima ó por compasion, le admiten al primer año de la facultad que quiere cursar.

Hasta aquí los trabajos; ahora empieza otra vida, que, si bien necesita laboriosidad, es metódica y mas descansada; cércanla empero graves escollos que pueden hacer naufragar al talento mas privilegiado.