el nombre de algun proscrito.

¡Qué seria nuestra ecsistencia privada de goces que hicieran olvidar nuestros sufrimientos, y sin fé que nos alentase á sobrellevarlos? El poeta puede ecsagerar, pero nunca mentir.

Hemos dicho que cuando Vidarte seguia los impulsos de su corazon, apartándose de reflecsiones cuya profundidad no podian medir sus cortos años, lucia todas las galas de su rico ingenio, y la cancion titulada El sereno es una prueba de la verdad de este aserto. ¡Con que encantadora sencillez pinta el amor inocente de su edad cuando dice:

Las once y media ha tocado

y el barrio tranquilo está;

duerme, hermosa, sin cuidado,

que un sereno enamorado

á tu puerta velará.

Duerme, sí, linda Belisa,

y en tus ensueños de amores