Pero me equivoco, hemos adelantado desde quince años á esta parte.

El mismo señor Senador Benitez se encargaba de revelarnos un secreto que de hoy en mas pasará á la historia de los Ferro-carriles de la Provincia.

Un señor don Pio Aguirre, si mal no recuerdo, se ha tomado la molestia de hacer competencia al Ferro-carril con sus carretas, desde el Pergamino á San Nicolás, y lo ha conseguido con ventaja, segun el señor Senador Benitez.

No necesitaba yo mas argumento: ni el defensor mas obstinado del proyecto del P. E. podia ofrecer un dato tan abrumador, que hiere de muerte á los opositores y que demuestra toda la mala administracion del Ferro-carril del Oeste.

Mientras en Francia, en Inglaterra, en Estados Unidos, en España, en todas partes del mundo civilizado se busca con ahinco la manera de viajar con mayor rapidez, con mayor seguridad y con mayor comodidad, en globo, si fuera posible conseguir la direccion, aquí un señor Pio Aguirre se halla en camino de introducir las tortugas para hacer competencia á nuestras ricas máquinas Compound manejadas por las inespertas manos del Estado.

¡Qué cuadro de bellas perspectivas para la Provincia, de esperanzas que no estaban en mis datos ni en mis libros!

Esas carretas á que se refiere el señor Senador, bien pueden pasar á los escaparates del museo platense, tan rico en ejemplares de la época terciaria.

Pero yo le daré otros datos, y es que hace mas de once años, en 1877, otro señor, don Agustin Martinez, le hacia competencia á ese señor Aguirre: ese señor hacia competencia al Ferro-carril del Oeste, desde Buenos Aires á Mercedes.

Sr. Benitez—Si me permite.—No es don Pio Aguirre quien hace competencia al Ferro-carril, don Pio Aguirre, utiliza esa competencia que le hacen los cargadores en razon de estar momentáneamente mal administrado el Ferro-carril.

Sr. Ministro—No momentáneamente, no señor, porque acabo de decirle que hace once años, en 1877, habia otro señor que hacia lo mismo.