Los ingresos en los correos se compensan con los egresos, y en ninguna parte se ha considerado como fuente de recursos sinó para seguridad de la libre correspondencia entre los diversos países del mundo.
La administracion de los ferro-carriles forma un mecanismo muy complejo. Desde la adquisicion de la tierra, construccion de las vías, obras de arte, puentes hasta la adquisicion del tren rodante, construccion de estaciones, depósitos, almacenes fiscales, talleres, capital de explotacion, todo forma un mecanismo tan complicado, que á veces, segun los resultados de la produccion del año, suben ó bajan los presupuestos, haciendo gravitar sobre el Estado todas las diferencias que pudieran ocasionarse con este motivo; es decir, que la Cámara estaria en presencia de un barómetro, sin saber lo que marcaba, si la calma ó la tempestad.
En cambio la administracion de correos tiene que valerse de elementos muy distintos, ó casi siempre de elementos pertenecientes á empresas particulares para el transporte de su correspondencia, de los buques-paquetes, de los ferro-carriles de propiedad particular, de las mensagerias ó carros, mediante un contrato anual.
La intervencion del Estado en los correos es simplemente una garantia que dá el Estado por medio de un impuesto que se llama franqueo: y se ha llegado hasta penar á las personas que conducen cartas que deben ser llevadas por el correo.
Apropósito de esto, Adam Smith ha llegado á decir que la única administracion comercial que el Estado ha podido llevar con éxito, ha sido los correos, fuera de ésta ninguna.
Jewns en un importantísimo trabajo que modestamente ha denominado «Ensayo sobre los ferro-carriles y el Estado», empieza por decir que una corta experiencia vale por muchos argumentos; y que una série de hechos vale mas que cualquiera teoría. Y no se diga que Jewns no ha estudiado la cuestion ó que es parcial en este asunto, porque en 1867 y 68 fué él el que propuso y sostuvo ante la Comision de la Cámara de los Comunes la necesidad de la expropiacion de las líneas telegráficas, pero por razones completamente inaplicables á los ferro-carriles como él mismo lo declara sosteniendo para ese caso la doctrina contraria.
Si alguna analogía puede haber, dice el mismo Jewns, es solo con el almirantazgo que forma parte del mínimum del gobierno de que hablaba Spencer: que tiene buques, que tiene una gran flota, cuyo mecanismo es casi idéntico al de los ferro-carriles y cuya explotacion es casi símil.
Tuve ocasion de citar, apropósito del almirantazgo, ante la Cámara de Senadores, una série de casos que trae Spencer en su obra la «Ciencia social», demostrando que el gobierno no es solo retardatario, sinó que es mal administrador de los intereses públicos: podria hacer otra cita de Jewns en su estudio sobre los ferro-carriles, pero debo limitarme á dos casos citados por una Comision nombrada para averiguar las denuncias hechas por Sir Mellor sobre los abusos cometidos en el almirantazgo. Declinando revelar toda la verdad sobre los indignos manejos que se cometian en los almacenes fiscales por los encargados de las ventas de efectos en la administracion pública, citaba varios hechos, y entre ellos éste: diez ó doce bultos de botones metálicos que no habian pasado de manos de los empaquetadores habian sido vendidos en los almacenes fiscales como metal viejo y á un vil precio y en cuanto á la venta de buques usados ó inútiles resultaba que el gobierno habia pagado por los efectos encontrados dentro del mismo buque una suma mayor que la que habia recibido por la venta.
El caso del Medway es un caso original. El gobierno lo vendió por dos mil libras y dentro de los ocho dias siguientes, el mismo gobierno inglés pagó cuatro mil libras por efectos encontrados dentro del mismo buque. Quiere decir que el gobierno entregó al felíz comprador el casco del buque y dos mil y pico de libras mas.
Pero no son estos solamente los inconvenientes que proceden por la administracion pública del Estado. Hay otros que proceden naturalmente por el abandono y negligencia de los empleados públicos: las pérdidas por incendios, por retardo en la entrega de los productos y de las mercaderias.