En los comienzos del siglo XV se renovó el edificio, que había sufrido bastante con las inundaciones del Guadalquivir, colocándose por esta época los bellos azulejos esmaltados que aún se conservan.

Entre otras reformas llevadas á cabo por los años de 1548 se construyó el altar mayor, cuyas pinturas son debidas á Pedro de Campaña, que también ejecutó otras obras en varias capillas, donde existen cuadros muy notables de maestros tan celebrados como Alejo Fernández, Varela, Frutet, Goltzus, Tomás Martínez, Roelas y Sánchez de Castro.

Hacia el 1755 se renovó el templo de Santa Ana casi por completo, modificándose muchos de sus retablos, añadiéndole algunas imágenes y quitándole algunos nichos y trozos de labores que, según dicen, afeaban las paredes del interior.

Entre las esculturas de mérito que han existido en Santa Ana merecen citarse: un Cristo llamado del Buen viaje, una Santa Cecilia, un San Miguel, y una Concepción que pertenecía á la antigua hermandad de este nombre.

En la sacristía se guardan algunas alhajas para el culto de gran valor, que merecen ser vistas por lo acabado de sus dibujos y el mérito artístico que encierran.

La iglesia de Santa Ana sufrió algunos desperfectos cuando la invasión francesa en 1811, y entonces desaparecieron varios objetos muy estimables, que fueron destruídos por los invasores.

Las muchas lápidas que en las paredes y en el suelo del templo se encuentran todavía dan á entender que allí se enterraron personas ilustres, como González del Real y sus deudos, la familia de don Lope Sánchez y la esposa del Piloto mayor de los galeones, fundadora de la hermandad de la Concepción que ya hemos citado.

Para concluir, diremos dos palabras del exterior de la Iglesia fundada por don Alonso X el Sabio. La fachada es de gran extensión; los muros son altos y rematan en azoteas con balaustradas adornadas de jarrones; tres son sus puertas, una de ellas muy curiosa; y la torre, que tiene dos cuerpos, es sencilla y elegante, divisándose desde ella un hermoso panorama, que renunciamos á describir.

VI
LA GIRALDA

«Torre excelsa, magnífica Giralda, que al cielo alzando la orgullosa frente, ostentas por diadema refulgente de aéreas nubes mágica guirnalda...»