Entre las muchas bellezas dignas de ser admiradas que encuentra el que visita la Catedral de Sevilla, llama notablemente su atención la Capilla de los Reyes, cuyos planos fueron debidos al maestro Martín Gainza, dando comienzo su construcción en 1550.
Veinticinco años duraron los trabajos de esta suntuosa Capilla, en la que siguieron los arquitectos Fernán Ruiz y Pedro Díaz Palacios, y que fué terminada en 1575 por Juan de Maeda, que ejecutó algunas obras de importancia en los templos de nuestra capital.
Pertenece su arquitectura al estilo greco-romano; tiene, en opinión de los inteligentes críticos, poca elegancia, demasiados adornos, y está dividida en siete espacios por ocho pilastras con capiteles esmeradamente acabados.
En el centro de esta Capilla suntuosa, y sobre una elevada gradería, se encuentra el altar, obra de Luis Ortiz, donde está colocada una escultura de madera, de autor desconocido, que representa á la Virgen con el Niño sobre la falda, el cual está vestido con traje del siglo pasado: esto es, casaca, pantalón corto y medias de seda.
La imagen, que por su carácter parece del siglo XIII, según los historiadores, fué regalada al monarca Fernando III por su primo el rey de Francia Luis IX, y acerca de ella corren las más curiosas tradiciones.
Está la imagen sentada en rico sillón, que ostenta primorosas labores y adornos de plata: sale en procesión todos los años el día 15 de Agosto, recorriendo las calles que rodean á la Catedral, y tienen los vecinos de Sevilla gran devoción por ella.
Al pié del ara donde está la Virgen existe la rica urna de plata que guarda desde 1729 los restos de D. Fernando III, primer rey de Castilla y Aragón y conquistador de Andalucía, que falleció en esta ciudad el día 30 de Mayo de 1252, y á quien el papa Clemente X declaró santo en 1671, celebrándose con tal motivo suntuosas fiestas en Sevilla, describiendo las cuales hemos leído varias curiosísimas relaciones escritas en aquella época.
Bajo las magníficas bóvedas de la capilla de los Reyes duermen el sueño eterno D. Alfonso el Sabio, muerto en 1284, á los treinta y dos años de su reinado; D. Pedro I, el Justiciero, monarca cantado tantas veces por los poetas, y cuyos huesos se trasladaron desde Madrid en 1877; su legítima esposa D.ª María Padilla, que al ocurrir su muerte en 1354 fué sepultada en el monasterio de Santa Clara de Astudillo; D.ª Beatriz, primera mujer de D. Fernando, y los infantes D. Pedro, D. Fadrique, D. Juan y D. Alonso.
Un personaje ilustre en la historia moderna de España descansa allí también junto á los reyes y príncipes: el sabio Conde de Floridablanca, Ministro de Carlos III y Presidente de la Junta Suprema de Gobierno cuando invadieron las tropas francesas nuestro territorio. Floridablanca murió el día 30 de Diciembre de 1808, celebrándose sus exequias con todos los honores que correspondían al elevado cargo que entonces desempeñaba.
La reja de la capilla de los Reyes es una verdadera obra de arte, concluída en 1775, cuya descripción sería por demás prolija: sus columnas, sus complicadas labores y las figuras de gran tamaño colocadas en su remate son dignas del mayor elogio.