De noche las calles de la Morería presentaban un sombrío aspecto; y cuando alguna vez la ronda cruzaba en silencio por aquellos lugares, se veía sorprendida á lo mejor por una lluvia de piedras que, sin saber de dónde venían, obligaban á los corchetes á ponerse en precipitada fuga.

Para que todo contribuyera á hacer inexpugnable aquel barrio, se levantaban á su alrededor los espaciosos conventos del Buen Suceso y los Descalzos, la iglesia de San Pedro y la primitiva Fábrica de Tabacos, que fué construída en el siglo XVI.

Estos amplios edificios, con sus altos paredones y su macizo aspecto, parecían defender la Morería, donde nunca fué posible hacer cumplir las ordenanzas municipales, y donde los habitantes vivían en una salvaje independencia.

Muchas eran las tabernas que en el barrio de que nos ocupamos existían, y no eran menos los garitos y casas non sanctas donde Celestinas, Aspasias y Proserpinas se entregaban con entera libertad á sus execrables comercios.

El Ayuntamiento dió en distintas épocas varias órdenes á fin de que se hicieran algunas requisas por la Morería con frecuencia; pero estas órdenes no pudieron cumplirse á causa del riesgo que corrían cuantos eran enviados á aquella visita de inspección.

Todos los mendigos, todos los discípulos de Caco, todos los vagos de la peor calaña que durante el día vagaban desperdigados por Sevilla, iban á recogerse al oscurecer en los antros de la Morería, donde se consideraban seguros de no caer en manos de la justicia.

Á principios de siglo tenían allí su albergue los servidores de José María y del Rubio Espera, los espías de los Niños de Écija y los secuaces del Pájaro Verde, que tan sangrientos crímenes cometieron en los campos andaluces.

Por entonces el edificio de la antigua Fábrica de Tabacos fué destinado á cuartel de infantería, y esto dió origen á no pocas colisiones y alborotos entre los soldados y los paisanos en la triste época del gobierno absoluto.

Concluiremos estos apuntes sobre la Morería diciendo que hacia el año 1840 se desalojaron las casas de aquel inmundo barrio, comenzando el derribo de todas ellas y construyéndose años más tarde en aquel lugar el paseo de Argüelles, uno de los más concurridos y animados de Sevilla.

XXV
LA VIRGEN DE TORRIJIANO