«Mucho, á la verdad, podía decirse de esta Hermandad, si minuciosamente hubieran de consignarse las particularidades, pormenores y variaciones de su procesión de Semana Santa en todo tiempo.»

J. Bermejo.

Algunos años hace ya que la famosa cofradía del Santo Entierro no aparece en la lista de las muchas hermandades de luz y vela que durante la semana de Pasión recorren con sus imágenes las calles de nuestra ciudad.

La historia y vicisitudes por que ha pasado dicha cofradía no dejan de ser curiosas; y por si algunos de nuestros lectores tienen interés en conocerlas, vamos á relatarlas en las menores líneas posibles, si bien otros lo han hecho con más extensión.

El nombre de la hermandad es el de Santo Entierro y María Santísima de Villaviciosa; saca tres pasos de regular mérito, en el primero de los cuales se ve una alegoría de la muerte, en el segundo una estatua yacente de Jesús, y en el último aparece la Virgen con S. Juan y las tres Marías.

La escultura del segundo paso es una de las mejores obras de Martínez Montañés, y fué construída en sustitución de otra antiquísima que dió origen á la fundación de la hermandad.

La tal fundación se debe á un caso por demás raro, ocurrido en Triana, y que las tradiciones refieren de este modo:

Había, pocos años después de conquistada Sevilla, en una casa de dicho barrio una vieja enferma que desde largo tiempo sufría una parálisis que la tenía postrada en el lecho, donde de continuo pasaba las horas muertas rezando y pidiendo á todos los santos que la llevaran de este mundo, puesto que sus graves dolencias no tenían cura. Cierto día, cuando más tranquila hallábase la anciana embebida en sus cuotidianas oraciones, vió con el mayor asombro hundirse gran parte del muro de la habitación, apareciendo ante sus ojos una imagen de Jesús tendido y amortajado. Á pesar de la parálisis, la vieja saltó del lecho ligera como una garza, y salió á la calle dando voces y poniendo en movimiento á todo el barrio, cuyos vecinos acudieron al lugar del suceso, quedándose con la boca abierta, no sólo por la aparición de la imagen, sinó por la cura milagrosa de la desahuciada vieja.

Tal caso llegó á noticias de D. Fernando III, quien ordenó se construyera una capilla en las afueras de la Puerta Real para la estatua aparecida y se fundase una hermandad que hiciese procesión todos los años.

Llevóse á cabo todo conforme lo dispuso el Monarca, transcurriendo algunos siglos sin que la piadosa congregación sufriese alteraciones que hayan pasado á la historia: pero allá por los años de 1587 un alfarero muy hábil é inteligente en su arte, natural de Génova y vecino de Triana, llamado Tomás Péssaro, movido por su devoción, estableció una hermandad en el hospital de Villaviciosa, situado en la calle Colcheros, para rendir culto á la imagen que allí se conservaba con dicho nombre, y la cual era una escultura de mediano valor artístico.