Entreténgase solamente á la niña en los primeros años, permítasele la distracción y el juego; hágase que los mismos objetos de entretenimiento sirvan de medios para irla disponiendo al estudio, y no se la obligue á ejercitarse en labores inmediatamente, pues ni tiene fijeza para observar lo que se le enseña, ni sus manecitas están todavía preparadas para manejar la aguja, como equivocadamente se supone.

¿Por qué no poner en práctica, para la educación de las niñas menores de siete años, el recomendado sistema de Froebel, sustituyendo la demostración material con la enseñanza intuitiva á la tan difícil abstracta y teórica?

JOSÉ GAUTIER BENÍTEZ

Fué uno de los poetas portorriqueños de más exquisita sensibilidad, y el que ha exteriorizado hasta ahora mayor intensidad de sentimiento en sus composiciones.

Nació en Caguas, el año 1850, y fueron sus padres Don Rodulfo Gautier y Doña Alejandrina Benítez, poetisa de notable inspiración y cultura. Huérfano de padre en la adolescencia, quedó su educación y dirección social á cargo de la inteligente madre, y ésta influyó de manera decisiva en la vocación literaria y sentimental de su hijo.

No poseía muchos bienes de fortuna la familia Gautier Benítez, por lo cual José, que era el único varón de ella, tuvo que pensar en ganarse la vida, antes de dar cima á una carrera literaria, como eran sus propósitos. Ingresó en una Academia Militar establecida en San Juan, obtuvo el grado de cadete de infantería hacia el año 1867, y se trasladó á Toledo (Castilla) en donde fué graduado subteniente.

Pero á pesar de la libre, bulliciosa y pintoresca vida de la oficialidad militar en España, sentía Gautier Benítez una profunda nostalgia, un anhelo vehementísimo, irremediable, de volver á su patria querida, de hollar y besar el suelo siempre floreado de su Boriquén.

Se disculpaba entre sus compañeros de la abstracción y añoranza en que vivía, en sentidísimas estrofas como ésta:

Perdonadle al desterrado