Por eso, en aquel día

Que abordaron las naves castellanas

Á tus bellas riberas, patria mía;

Tus tribus aborígenes,

Dominado el temor que las llevara

Al seno oscuro de tus selvas vírgenes;

Tranquilas contemplaron

Regresando apacibles á tu orilla,

Cómo los brazos de la Cruz se alzaron

Bajo el rojo estandarte de Castilla.