Que en el del oro tras el torpe lucro

La vil esclavitud manchó tu suelo;

¡Y el huracán del golfo americano

Dejó las naves abordar tranquilas

Á las riberas del jardín indiano!

Y tú, ¡patria! la perla de Occidente,

No te volviste al seno de los mares

Para lavar la mancha de tu frente!

Mas no en vano en Judea

Corrió la sangre de Jesús, sellando