Del señorial cintillo de Agueynaba

Á la corona del monarca ibero.

Y después.... y después...., nunca mi canto

Pinte el hondo luchar de las pasiones,

Ni el exterminio, la crueldad, y el llanto,

Mancha de los humanos corazones.

Borremos del error las hondas huellas

Que á la infeliz humanidad desdoran,

Porque hombre soy.... y me avergüenzo de ellas.

Llegó un día fatal de horror y duelo,