Y el himno santo del progreso entona.

Tú no serás la nave prepotente

Que armada en guerra al huracán retando

Conquista el puerto, impávida y valiente

Las ondas y los hombres dominando;

Pero serás la plácida barquilla

Que al impulso de brisa perfumada

Llegue al remanso de la blanca orilla;

Que ése es, patria, tu sino,

Libertad conquistar, ciencia y ventura,