Y extendiendo por brazos los dos mares,

Brinda amorosa, en fraternal exceso,

Próvido asilo al hombre y al progreso.

¡Salve, aurora del mundo bendecida,

Que á los caducos pueblos del Oriente,

Cual amante esperanza concebida,

Te muestras en tu alcázar de Occidente;

Y luces cual tu hermana, que ceñida

De rosas, al Ofir brilla riente;

Ella brindando luz á la mañana;