Y doblando contrito su rodilla

Hunde en el polvo la abatida frente.

Ante el déspota cruel, sañudo y fiero

Que el mundo todo á voluntad domina,

El noble rinde el brillador acero

Y á la tierra, servil, la frente inclina.

Por el oro que en piñas resplandece

Prestando luces á sus yertos ojos,

El torpe avaro la existencia ofrece,

Cayendo, ruin, ante su altar de hinojos.