pero al efluvio de la tierra extraña

no el nativo abolengo palidece:

del héroe vigoriza la campaña

el beso de la Patria, perfumoso,

que laurel inmortal guarda á su hazaña.

Así ¡Patria!, en gemido doloroso,

clamar pudo el colono sin ventura

al amparo del lábaro glorioso.

Así puede de Patria la estructura,

que á la tierra natal une el derecho,