recoja de mis hijos la plegaria,
formulada en la lengua esclarecida
que, de cultura al verbo prodigioso,
estremeció la América escondida.
Yo espero que mi fúnebre reposo
ampare con su sombra esa bandera
que dió á mi cuna pabellón hermoso,
y que, al soplo de brisa placentera,
muestra ufana el ibérico linaje
que el polvo de los siglos no vulnera.