Tributo á esos emblemas vasallaje.
Mas ¡Patria! he de llamar, en tanto viva,
con el vehemente paternal lenguaje,
á la encantada Boriquén nativa,
que encendió con su sol mis ilusiones,
que las cenizas de mi hogar cautiva,
que entraña en su vigor mis afecciones,
y con el jugo de mi carne muerta
ha de nutrir sus ásperos terrones.