de esa insignia que trajo á sus riberas

el numen de cultura bendecida;

mas no aherrojada en cárceles severas,

ni herida por torpeza desdeñosa

ni desangrada por pasiones fieras.

La quiero ver, matrona vigorosa,

mostrando en el festín de sus mayores

de virtudes diadema primorosa;

uniendo su dolor á los dolores

que un ¡ay! arranquen al materno pecho;