Siempre serás mi poesía

Y el amor de mis amores.

Siempre las plácidas brisas,

Del hijo que adoras tanto

Y que hoy ¡triste! no divisas,

Te llevarán las sonrisas

Y el perfume de su llanto.

Y si la mar irritada,

Rompiendo el alma en pedazos,

Me ofrece tumba ignorada,