Sin contemplar tu mirada,

Sin reclinarme en tus brazos;

No por el bien que yo adoro

Abrigues, madre, temor;

Enjuga el amargo lloro,

Que yo salvaré el tesoro

De mi purísimo amor.

ANTONIO CORTÓN

Era uno de los literatos más capaces y de más elegante y atildado estilo de la América española.