ALEJANDRINA BENÍTEZ.
Entre las mujeres portorriqueñas de la pasada generación que se han distinguido en el cultivo de las letras, merece un sitio especial en esta Antología doña Alejandrina Benítez, no sólo porque fué la de inspiración más elevada entre las de su época, sino también por haber sido la madre natural y poética de José Gautier Benítez, uno de los poetas de más bella expresión, de más rica fantasía y de más delicado sentimiento que ha producido este país. Élla, con sus amorosos instintos de madre, y con las delicadezas exquisitas de su temperamento poético, cultivó y perfeccionó aquellas cualidades que todos admiramos en el dulce y apasionado cantor de Puerto Rico.
Nació Alejandrina Benítez, en Mayagüez, el día 26 de Febrero de 1819; quedó huérfana en la infancia, y la crió y educó esmeradamente una tía suya, doña Bibiana Benítez, aficionada también á la literatura y dotada de buenas disposiciones para el cultivo de la poesía.
Floreció Alejandrina cuando se hallaba en su mayor apogeo el romanticismo en la literatura castellana, y á la influencia de éste debemos atribuir algunos resabios de exaltación lírica que se advierten en sus obras.
Dedicada desde muy joven á los cuidados del hogar y de la familia, componía sus versos con poca frecuencia; pero no por eso dejó de influir notablemente en el movimiento literario de Puerto Rico.
Sus poesías más celebradas son; Buscando á Dios, La Cabaña, El cable submarino, y el canto Á Cuba, que va inserto á continuación.
Á CUBA.
ante una estatua de colón.
La virgen tierra de radiente cielo,
La de flores y aromas orientales,