Y riéndose á risotada al ver mi facha de delincuente honrado:

—Pero papá, si éste era el artículo literario que yo le recomendaba....

—"Et voila comme —"Et voila comme
une femme abîme un homme,"

murmuré yo, acariciando la cabellera de mi sobornadora; acordándome de una canción de boulevard, en los tiempos aquellos en que París me sonreía.

—Y ¿qué vamos ahora á hacer?

—¡Qué hemos de hacer! continuar el viaje, dije yo con honrada convicción, y defendiendo el derecho que mi cómplice tenía á proseguir el juego.

—Pero si ya no hay goleta....

—Pero aquí hay papel....

¡Vaya si fué grito! No tuve más remedio que soltar el papel que había cogido, al oir: