Pulsaré mi laúd con valentía,

Que en ello cifro mi ventura sólo,

Y como alumno del divino Apolo

Él me dará su sacra inspiración.

Y el mundo admirará mi fantasía

Al comprender el fuego de mi mente,

Y sin cesar esperará impaciente

Que salga de mis labios la canción.

Pero no esperará: porque fecundo

Prodigaré los cantos á millares,