Y armónicos los ecos, tras los mares
Y sumergido en éxtasis el mundo
Al escuchar las voces del poeta,
Como calmó á Saul el Rey Profeta
Yo calmaré del mundo la inquietud.
Cuando de fama me contemple rico,
Yo buscaré á mis padres afanoso,
Y obediente, sumiso y cariñoso
El báculo seré de su vejez.