Nosotros hemos dicho que el hambre es la musa única de los españoles.
Y si no, ¿quién les inspiró la revolución de julio?
Porque una revolución no es otra cosa que una poesía diabólica, para producir, la cual es necesario que a todo un pueblo se le calienten los cascos.
¿Quién fue, pues, la musa que inspiró al pueblo de Madrid aquella sinfonía infernal de los tres días y aquel poema berroqueño en quince cantos de las barricadas?
Fue la libertad.
Sí, señor: pero la libertad en su sentido real, tangible y comestible: el deseo de comer libremente.
¿Quién inspiró tantas cosas inspiradas como se dijeron y se escribieron?
La necesidad de comer.
Es verdad que no hemos comido tanto como esperábamos: que el banquete no ha correspondido al programa... pero...
Se conoce que estoy de muy mal humor, en que he ido a meterme con botas y espuelas bajo la jurisdicción o en la jurisdicción del señor fiscal de imprenta.