En duelo, con peligro de mi vida.

. . . . . . . . . . . . . .

Todo esto ha debido ser un sueño.

. . . . . . . . . . . . . .

¡Pero que sueño tan horrible!

Y si no ha sido sueño. ¡Qué verdad tan aterradora!

Parece que Dios me ha dicho:

«Tu dudaste de mí, y me negaste al cabo:

»Yo tuve compasión de ti, y te envié en Amparo un ángel de redención;

»Después te sujeté a una prueba;