En duelo, con peligro de mi vida.
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Todo esto ha debido ser un sueño.
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¡Pero que sueño tan horrible!
Y si no ha sido sueño. ¡Qué verdad tan aterradora!
Parece que Dios me ha dicho:
«Tu dudaste de mí, y me negaste al cabo:
»Yo tuve compasión de ti, y te envié en Amparo un ángel de redención;
»Después te sujeté a una prueba;