—Cuando ya sea hombre á lo menos.
—Hablad, señora.
—¿Cuando sea hombre ocupará un lugar distinguido en la corte?
—Sí, señora.
—Se casará, le casaréis con una dama.
—Sí; sí, señora.
—Pues bien, esperad.
La duquesa subió, y bajó á poco.
—Tomad.
—¿Y qué es esto, señora?