—Su hijo...

—¿Hijo suyo...?

—Bastardo, pero reconocido...

—¿Y qué tiene que ver con nosotros...?

—Y tanto como tiene que ver. ¿Ignoráis que ese don Juan Téllez Girón es el que ha herido á vuestro secretario don Rodrigo?

—¡Cómo! ¡si quien hirió á don Rodrigo, ayudado por Quevedo, fué un tal Juan Montiño, sobrino del cocinero mayor de su majestad!

—Es que ese Juan Montiño es don Juan Girón.

—Me estáis maravillando.

—Lo que debe maravillaros, es que siendo vos secretario de Estado universal, no sepáis cosas que han pasado en palacio delante de todo el mundo. No tenéis un sólo amigo junto al rey; entre tanto yo me he visto obligada á ser madrina en nombre de su majestad la reina de los recién casados, cuando era padrino á nombre de su majestad el rey, el conde de Olivares.

—¿Y este matrimonio lo ha hecho don Francisco de Quevedo?