—¡Ah!
—Y como don Rodrigo Calderón ayudaba á los unos y á los otros, á vuecencia contra la reina...
—¡Montiño!
—Vuecencia me ha mandado decir la verdad.
—Seguid.
—Pues... ayudaba á vuecencia contra la reina, y al conde de Olivares contra el duque de Uceda y contra vos, y al duque de Uceda contra vos y contra el conde de Olivares, y traía enredado á todo el mundo, de cuyo enredo ha resultado el lance que le tiene en el lecho mal herido, y un delito horrible.
—¡Un delito!...
—Oigame vuecencia y llegaremos á ese delito.
—Seguid, seguid.
—Seducida mi mujer por don Juan de Guzmán, ella sedujo á uno de los galopines de cocina... estoy seguro de ello... á Cosme Aldaba... y á un paje de la reina... amante de mi hija, como don Juan de Guzmán era amante de mi mujer.