CAPÍTULO LXVII
DE CÓMO EL LICENCIADO SARMIENTO HIZO BUENO UNA VEZ MÁS AL PROVERBIO QUE DICE: QUE NO ES TAN FIERO EL LEÓN COMO LE PINTAN, Y DE CÓMO TODAS LAS PULGAS SE VAN AL PERRO FLACO.
Apenas el duque de Uceda había salido de casa de doña Ana y aventurádose en la calle de Amaniel, que estaba obscura como boca de lobo, sirviéndole de guía entre las tinieblas su linterna, cuando se sintió fuertemente sujeto por detrás y oyó una voz áspera que le dijo:
—¡Sois preso por el rey!
—¡Preso yo! ¿y por quién?
—Por quien puede y debe.
—¿Sabéis que soy grande de España?
—¡Ah! ¿vuecencia es grande de España?
—¡El duque de Uceda!
—¡Ah! ¡ah! ¡una linterna! ¡una linterna pronto!—exclamó la misma voz, que no era otra que la del licenciado Sarmiento.