El duque le dictó una orden de soltura para el alcaide de la cárcel de villa, y otra para el alcalde de casa y corte, para que diese por nulo y destruyese todo lo que se había escrito é intentado contra los presos.
Después de esto y de haber saludado humilde y profundamente al duque, el cocinero salió.
Poco después, Montiño entraba triunfante en palacio con su mujer y su hija.
Al mismo tiempo, el duque de Lerma entraba en casa de Dorotea.
CAPÍTULO LXXIII
EN QUE EL DUQUE DE LERMA CONTINÚA REPRESENTANDO SU PAPEL DE ESCLAVO
Encontró el duque á la joven en el lecho.
Pero no la encontró sola.
A su lado estaba el tío Manolillo.
El duque se estremeció como si en el bufón hubiese visto personificada su conciencia.