Encamináronse á casa de la Dorotea.
Cuando llegaron á la puerta, el bufón dijo al cocinero:
—Llamad y entrad, aquí os aguardo.
Montiño llamó temblando.
Abrióse la puerta y apareció Pedro.
—Decid á vuestra señora—dijo Montiño con voz apenas inteligible—que aquí está el cocinero mayor del rey.
—No es necesario avisarla—dijo Pedro—; os espera y me ha dicho que en cuanto vengáis, entréis.
El cocinero entró, y poco después estaba á solas con Dorotea.