—¿No es vuestro esposo quien os sigue?
—Yo no soy casada.
—¿Ni vuestro padre?
—Está sirviendo al rey fuera de España.
—¿Ni vuestro hermano?
—No le tengo.
—¿Ni vuestro amante?
—Nunca le he tenido.
—¡Ah!
—¿Qué os sucede?
—¿No es vuestro esposo quien os sigue?
—Yo no soy casada.
—¿Ni vuestro padre?
—Está sirviendo al rey fuera de España.
—¿Ni vuestro hermano?
—No le tengo.
—¿Ni vuestro amante?
—Nunca le he tenido.
—¡Ah!
—¿Qué os sucede?