EL REY Y LA REINA

—¿Qué os he hecho yo para que me miréis de ese modo?—dijo el rey, que pretendía en vano sostener su mirada delante de la mirada fija y glacial de su esposa.

—Hace cinco meses y once días que no pisáis mi cuarto—dijo la reina.

—Dichoso yo, por quien lleváis tan minuciosa cuenta Margarita—dijo con marcada intención el rey.

—Esa cuenta la lleva mi dignidad, y la lleva por minutos.

La reina doña Margarita de Austria.

—¡Ah! exclamó el rey... vuestra dignidad... no vuestro amor...

—¡Mi amor! No lo merecéis.

—¡Señora!