—Lo que sé deciros es que ese mancebo, que sabe lo que se hace cuando da un golpe, acaba de reñir con él y de tenderle cuando entró en palacio.
—¡Ah! ¡ah! ¡han encontrado quien les haga el negocio de balde!
—Acaso ese pobre muchacho pague muy caro el haber dado al traste con don Rodrigo Calderón.
—¿Muy caro?
—Sí por cierto; como que está enamorado como un loco de la dama por quien se ha metido en ese lance.
—¡Esperad! ¡esperad! yo he visto, al entrar ese mancebo en el cuarto de la reina, su semblante, y no le conozco, aunque me ha parecido encontrar en él un no sé qué... ¿conocéis á ese mancebo?
—¡Mucho!
—¿Y cómo se llama?
—Juan Martínez Montiño.
—¡Ah! ¿es pariente del cocinero del rey?