—Su sobrino carnal, hijo de su hermano.
—Don Francisco, no merecéis que yo os hable con lisura.
—¿Por qué?
—Porque vos no sois conmigo liso y llano.
—Cogedme en un renuncio.
—Estáis cogido.
—¿Por dónde?
—Por ese mancebo.
—¿Y por qué?
—¿Por qué? ¿no decís que es sobrino del cocinero mayor?