—En la calle.
—¡En la calle!
—Amparóse de él al verse perseguida por don Rodrigo Calderón.
—¡Ah, me parece que voy trasluciendo! ¿Y dónde llevó doña Clara á Montiño?
—Callejeóle de lo lindo, largóse, y le metió en un lance de estocadas con don Rodrigo.
—De cuyo lance...
—No por cierto... contentóse con desarmarle y se fué á buscar á su tío postizo á casa del duque de Lerma.
—¿Y cuándo hirió ó mató ese joven á don Rodrigo?
—Eso es después.
—¿Y cómo sabéis vos...?