—Lo merece por haber inventado el extraño guiso de cuernos de venado que sirve con mucha frecuencia al rey.
—Contadme, contadme eso, hermano. ¡Enredo más enmarañado! ¡Y no sé, no sé cómo se ha atrevido, porque su difunta esposa...!
—La maestra de los pajes...
—¡Y qué oronda y qué fresca que era! ¡Y qué aficionada á los buenos bocados!
—Y creo que el bueno del cocinero hubo de notar que había ratones en la despensa; pero no dió con el ratón.
—Y ya debe estar crecida y hermosa Inesita.
—¡Pobre Montiño...!
—Hereje impenitente... pero sepamos quién es ahora el ratón de su despensa.
—No es ratón, sino rata y tremenda... el sargento mayor, don Juan de Guzmán.
—¿El que mató al marido de cierta bribona á quien galanteaba, y partió con ella los doblones que el difunto había ahorrado, por cuyo delito le ahorcan si no anda por medio don Rodrigo...?