—«Yo, Agustín de Avila...»
—Adelante.
«...llamado por su señoría el señor conde de la Oliva...»
—Adelante, adelante.
«...encontré á su señoría herido malamente...»
—Al asunto.
«...Preguntado Francisco de Juara, lacayo del señor conde de La Oliva dónde había estado esta noche desde su principio y con qué personas había hablado, dijo: que al principio de la noche, su señor le mandó seguir á un embozado; que habiéndole seguido, el embozado se entró en el zaguán de las casas que en esta corte tiene el excelentísimo señor duque de...»
—Adelante.
«...Que los porteros no dejaron entrar al embozado, que se sentó en el poyo del zaguán. Que el declarante se puso á esperarle; que á poco entró en el zaguán don Francisco de Quevedo y Villegas...»
—¡Ah!—dijo el duque.