—Habéis matado ó herido á don Rodrigo Calderón.

—Han sido cuentas mías.

—Algo más que asuntos vuestros han sido. Os pregunto á nombre de su majestad la reina. ¿Conoce vuestro tío el secreto?

—¿Qué secreto?

—El de vuestras estocadas con don Rodrigo.

—Mi tío está fuera de Madrid.

Guardó otra vez silencio el padre Aliaga.

—¿Cuándo habéis llegado á Madrid?

—He venido á asuntos propios.

—¿Guardaréis con todos la misma reserva que conmigo?