Miró profundamente Montiño al tío Manolillo.

—Vuestro amigo don Francisco—dijo el bufón contestando á aquella mirada—me llama el mochuelo del alcázar.

—Os juro que no os entiendo.

—¡Bah! ¿Y cómo os va de vuestros amores?

—¿De mis amores?

—¡Qué! ¿No estáis enamorado?

—¡Yo!

—Mirad que doña Clara Soldevilla es demasiado persona para que se la engañe.

—¡Doña Clara! ¡Oh, doña Clara! ¿La conocéis?

—¡Vaya! ¡Pues medrados estaríamos si el tío Manolillo, el loco del rey, no conociese hasta las arañas del alcázar! Conozco á mi señora doña Clara desde que era así, tamañita.