—Pero yo no pienso...

—¡Vos!... ¡bah!... Vos sois capaz de saltar por esa dama por cima de la torre de Santa Cruz; y si yo fuera otro, lo sería también... y sois vos solo...

—¡Cómo!

—El primero que salta por doña Clara es...

—¿Quién?

—Un personaje muy alto...

—Acabad.

—Don Felipe.

—¿Don Felipe de qué?

—Don Felipe de Austria, mi buen amigo, mi entretenimiento, mi loco.